La educación de la mujer a lo largo del tiempo /Marzo

Selección de fotografías sobre la educación de la mujer a lo largo del tiempo

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La educación de la mujer ha estado caracterizada por la constante búsqueda de igualdad de oportunidades en el ámbito político y social, es por ello que en el marco del día internacional de la mujer se pretende señalar las características de su educación a lo largo del tiempo, a través de una selección de fotografías del archivo pedagógico, que evocan imágenes de mujeres estudiantes con diferentes características y contextos.

Las diferencias excluyentes entre mujeres y hombres han tenido como escenario principal el ámbito escolar, si se analizan hechos como los que señala el historiador Luis Javier Villegas; “hasta casi el final del periodo colonial no existió en el territorio de la actual Colombia ningún establecimiento de educación para la mujer”[1], las primeras iniciativas que se desarrollaron en ese entonces se dirigían a la educación de varones con la constitución de las primeras escuelas públicas lideradas por comunidades religiosas. Cabe resaltar que al interior de una minoría de hogares se impartía una instrucción privada a hombres y mujeres con características diferenciadas, las nociones que se impartían a los niños se relacionaba con aritmética, agricultura, historia y geografía entre otras, a las cuales las mujeres no tenían acceso.

La educación femenina por mucho tiempo “se encamino, principalmente, a hacer de las hijas unas buenas esposas y madres de familia”[2] lo que representaba conocer las labores del hogar, lecciones que eran impartidas básicamente por la madre y sin en un caso poco habitual, se les enseñaba a leer y escribir debía ser en función éste.

Una opción alterna al hogar era el convento en donde consagraban su vida a Dios y además de las labores de hogar, les era permitido aprender a leer, escribir, conocer y emplear los métodos de higiene y salud.

Inspirado en las experiencias de las comunidades religiosas se fueron desarrollando iniciativas que buscaban la instrucción de la mujer (aún con marcadas diferencias, de la de los varones). Una de las más importantes ha sido la apertura en 1783 de la pensión- colegio, y primera escuela pública femenina en Nueva Granada, conocida posteriormente como el colegio de la enseñanza, esta institución fue promovida y financiada por doña Clemencia de Caycedo, “que trajo a nuestro país la rica experiencia educativa de la comunidad fundada por Santa Juana de Lestonnac, casi dos siglos antes”[3]. Echo que sin duda marcó un nuevo horizonte para la educación colombiana.

Otras experiencias fueron los monasterios de Santa Inés y Santa Clara en donde se empezaron a establecer escuelas bajo el nuevo modelo. Por su parte Rufino Cuervo fundó el colegio de La Merced donde, con la formación religiosa y de economía doméstica, las alumnas aprendían lenguas modernas, gramática y música, lo que significó un pequeño avance en las ideas sobre educación femenina.

Es de esta manera como en 1780 la mujer empezaba a lograr una posición de igualdad con el varón, en el acceso a la educación primaria, gracias a la reforma educativa en donde se “propuso hacer obligatoria y gratuita, a la vez que religiosamente neutral, la educación primaria de niños y niñas”,[4] a partir de éste interés por incluir al ámbito educativo a las mujeres, al menos desde la primaria, en que se crearon las condiciones para que en la República Liberal el Estado promoviera el bachillerato femenino, lo que sería el inicio de lo que varias décadas después posibilitaría el ingreso a la universidad.

Haciendo un gran salto en el tiempo es pertinente señalar el movimiento emancipatorio de 1930 que buscó reivindicar el papel de la mujer en la sociedad, en donde se reclamaba entre otros asuntos el derecho al sufragio y mayor acceso de las mujeres a la educación superior, éstas iniciativas generaron una serie de ponencias y debates sobre el lugar de la mujer en ámbitos políticos y sociales, en los cuales sobresalieron las discusiones sobre la incursión de la mujer en los campos del pensamiento científico, lo que implicaba “la posesión de un saber distinto, que habilitada otra clase de oficios, posibilitándoles campos de acción liberadores de la coyunda doméstica ”. Gracias a estas luchas por la igualdad de derechos al acceso a la educación, es que en el siglo XXI se le ha venido reconociendo paulatinamente a la mujer el lugar primordial en el desarrollo de una sociedad, la cual paradójicamente aún conserva secuelas de un pasado excluyente.

Ania Quintero López.

Villegas, Luis. Educación de la mujer en Colombia entre 1780 y 1930, Academia antioqueña de historia. 2006. P. 2

Foz, Pilar. Mujer y Educación en Colombia. Siglos XVI – XIX. Aportaciones del colegio de La Enseñanza, 1783 – 1900. Santafé de Bogotá, Academia Colombiana de Historia, 1997.

Ibíd. P. 25.

Villegas, Luis. Educación de la mujer en Colombia entre 1780 y 1930, Academia antioqueña de historia. 2006. P. 5